Aulas_TEA: Compartimos

Para finalizar el curso se nos solicita una entrada donde se presente la cohesión entre las áreas trabajadas en los tres bloques completados a lo largo del curso #Aulas_TEA: comunicación social, regulación emocional y aprendizajes escolares.

Desde mi punto de vista, a la hora de nuestra intervención con el alumnado con TEA debemos de entender que nos encontramos delante de una persona. Parece una perogrullada, pero no lo es. A menudo solo vemos las dificultades o obstáculos, en vez de ver a la persona que hay detrás con sus fortalezas y debilidades. Esto hará que el propio sujeto, la propia persona deba ser el protagonista del aprendizaje. Digo esto, porque muchas veces he observado ciertos “prejuicios“ sobre nuestro alumnado: que si son incapaces de sentir, de tener empatía, que funcionan como robots, etc. Por fortuna, cada vez son menos frecuentes, dada la mayor información y el aumento de investigaciones testadas científicamente. Digo esto porque a la hora de establecer una cohesión entre las áreas anteriores mencionadas debemos de enfatizar que antes que nada son personas y como tales personas, las diferencias entre unos y otros serán grandes. Deberemos ajustar nuestra intervención en dichas áreas de acuerdo a la persona, de acuerdo a Juan, Ekaitz o June. Es cierto, que hay aspectos que pueden ser comunes, pero ésto no puede hacer que cuando pensemos en el alumnado con TEA, ya tengamos preparados unas tablas con gomets para realizar una intervención en la conducta de nuestro alumno o alumna.

 

 

Para un adecuado aprendizaje para la vida es necesario la potenciación de la comunicación como eje fundamental del currículum e interpretarla como la principal herramienta educativa para nuestro alumnado, cuyos procesos comunicativos están, en muchas ocasiones seriamente alterados” (Arbe y Tamarit: Una escuela para Juan, 1999). De hecho, la incorporación al curriculum de programas concretos y estrategias básicas de comunicación.

Es también importante incorporar al curriculum programas para desarrollar las habilidades sociales en nuestro alumnado, aunque es cierto que muchas de ellas va a estar asumidas de forma transversal en los propios programas de comunicación. Saber esperar el turno, pedir, saludar, etc, son aprendizajes que van a posibilitar en el alumnado un mayor nivel de autonomía social y comunicativa.

No podemos olvidar incorporar al curriculum programas de expresión y reconocimiento de emociones y estado de ánimo. La ausencia de estos programas puede limitar sus posibilidades adaptativas a su entorno, originando en ocasiones conductas inadecuadas y desajustadas.

Junto a todo lo anterior no debemos olvidar diseñar situaciones donde el alumnado con TEA pueda tomar decisiones, tenga capacidad de elección (autodeterminación y autodirección). Para ello, debemos posibilitar entornos significativos, donde no solo se enseñe lo que supuestamente es específico de ese Entorno, sino que además se enseñen objetivos de las otras áreas: comunicativos, sociales, conductuales, cognitivos, etc.

Para llevar a cabo lo anterior será necesario la participación activa y no puramente formal de todos los elementos integrantes en el sistema educativo (familias, alumnado, profesorado, centro, entorno, etc.). Habrá que desarrollar, por tanto, consenso de objetivos con una autoevaluación continua.